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miércoles, 23 de mayo de 2012
SGE 21: 2005 Sistema de Gestión Ética y socialmente Responsable
redacción prnoticias 25/10/05 19:25

El concepto de Responsabilidad Social Empresarial (RSE), se basa en dos premisas fundamentales. En primer lugar, la voluntariedad, es decir, supone ir más allá del cumplimiento de la legislación institucionalizando un compromiso ético por parte de la organización. En segundo lugar, el compromiso. Una vez anunciado el compromiso de una organización con la RSE, es necesario demostrar que se integra en su estrategia y en su gestión diaria y rendir cuentas de las actuaciones.

 

Hace pocos días se ha presentado la SGE 21: 2005 que ha tomado en cuenta la evolución del concepto de RSE y los consensos de aspectos sociales, laborales y medioambientales de vanguardia para ajustarse a las necesidades de las organizaciones que deben dar respuesta a su compromiso con la RSE.

 

SGE 21: 2005

 

La SGE 21:2005 divide la organización en 9 áreas de gestión y en cada una de ellas se determinan los valores auditables así como los indicadores para concretar la evidencia de su implantación. Estas nueve áreas son las siguientes:

 

Alta dirección

Clientes

Proveedores y Subcontratistas

Recursos Humanos

Entorno social

Entorno ambiental

Inversores

Competencia

Administraciones competentes

 

La norma contempla al menos tres elementos básicos en el sistema de gestión. En primer lugar, una política de gestión ética y RSE, a través de la cual la dirección haga público su compromiso con los valores de la organización y que sea conocida por todos los empleados. En segundo lugar, un código de conducta que concrete estos valores en pautas de actuación aplicables a toda la organización. Por último, un comité encargado de atender cualquier incidencia en la aplicación de las políticas de responsabilidad social y otros conflictos de carácter ético, y que es el máximo responsable del diálogo con las partes interesadas.

 

En la nueva versión se han incluido apartados como el de reestructuración responsable o la exigencia de herramientas de identificación y diálogo con los stakeholders, se han desarrollado otros puntos como los aspectos de conciliación vida laboral y personal, igualdad de oportunidades, gobierno de empresa o políticas responsables en la cadena de proveedores

 

Además, permite una vinculación más intuitiva con otras herramientas y marcos de referencia internacionales, tanto los diez principios del Pacto Mundial como la filosofía del Libro Verde de la Comisión Europea. A modo de ejemplo, para responder a los requisitos que exige la norma, es necesario realizar un seguimiento a través de indicadores que garantiza, no solo que puedan ser reportados a través de una herramienta como el Global Reporting Initiative (GRI), sino que  dichos indicadores se gestionen, se revisen anualmente  y exista una política de mejora continúa.

 

Flexibilidad y adaptación

 

La SGE 21:2005 ha sido desarrollada de forma que permitiese adaptarse a las necesidades de cada empresa. Particularmente destacan las siguientes características:

 

- Flexibilidad. Puede adaptarse a todo tipo de empresa, en cualquier sector de actividad.

 

- Escalabilidad. La norma puede ser implantada en toda la organización o bien pueden definirse niveles de implantación (por áreas de gestión, centros de trabajo o cualquier otro parámetro que permita auditar por etapas la empresa).

 

- Compatibilidad. Al participar del enfoque de los sistemas de gestión de calidad la norma es compatible con otras normas, como la ISO 9000/2000 o las normas reconocidas internacionalmente de gestión ambiental y prevención de riesgos.

 

- Información. El proceso de certificación conlleva que se genere un gran volumen de información y que se gestione de forma sistemática, lo que facilita su posterior utilización para otras tareas de comunicación, como puede ser la elaboración de memorias.

 

En particular, la SGE 21: 2005 trata además de atender a las necesidades de la PYME, consciente de que una pequeña empresa no tiene las necesidades de planificación y formalización que implica la gestión de una gran compañía. Cada empresa adapta a su tamaño sus propias necesidades financieras, publicitarias, de control de calidad o de seguridad laboral y eso es lo que permite la SGE 21.

Prueba de dicha capacidad de adaptación es el perfil tan heterogéneo que presentan las 25 empresas que ya se han certificado en España según el sistema de gestión SGE 21.

 

De cara al futuro

En los próximos años la demanda de transparencia por parte de inversores y consumidores hacia las empresas aumentará exigiendo a las empresas una comunicación más fluida de sus compromisos sociales y ambientales. Cualquier esfuerzo realizado por las empresas hoy, las dejará en una mejor posición en un futuro. Probablemente las empresas que no incorporen herramientas de demostración rigurosas tendrán dificultades en el entorno competitivo de los próximos años.

 

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