miércoles, 23 de mayo de 2012
Los despidos de la prensa vistos con los ojos de un periodista
redacción prnoticias

 

Estimado Sr. Aparicio:


Aunque no siempre coincido con usted -y a mucha honra para ambos, que este negocio de nuestros penares se basa en la pluralidad- sigo desde hace años su medio sobre los medios de comunicación con sumo interés. (RESPUESTA REFERIDA AL EDITORIAL BIEITO Y VARGAS SE 'CARGAN' ABC)

 

Muchas veces he pensado en escribirle pero, por una razón u otra, siempre lo dejaba para mejor ocasión. Pero lo que ha acabado por decidirme ha sido su artículo de opinión sobre lo que se está cociendo en ABC.

 

Vaya por delante que comparto 100% el artículo, empezando por la idea básica de su argumentación. Todo medio que desprecia el conocimiento y, en eso, la veteranía es mucho más que un grado, va derecho al suicidio, como medio y como negocio.

 

Pero, aunque lo que usted cuenta es ciento por ciento verdad, le escribo para decirle que, en mi opinión, no es toda la verdad. Al menos, visto desde la perspectiva de un humilde redactor de provincias.

 

Humilde, si, pero orgulloso de formar parte de la que, a mi juicio, y sin ánimo de faltar a nadie, es la mejor escuela de periodismo que existe. El periodismo más cercano al lector, el que te obliga a tocar todos los palos y buscarte la vida las 24 horas del día, 365 días al año.

 

Pues bien, visto desde la lejanía de las provincias, lo que se cuece en ABC y en otros medios nacionales es, simplemente, la crónica de una muerte anunciada y, en algunos casos, merecida. Es evidente que, a título individual, nadie se merece que le planten una carta de despido después de 20, 30 o 40 años de entrega a una casa y a una línea editorial. Pero, como colectivo, como grupo, lo que está pasando en el sector nos lo hemos ganado a pulso, nosotros solitos.

 

La gente ahora se tira de los pelos porque ruedan cabezas en los grandes. Pues un servidor lleva viendo más de 10 años de siega en los medianos y pequeños, incluso en los tiempos de supuesta bonanza económica, y no recuerdo, salvo unos poquísimos casos, la mayoría a título individual, que esos compañeros de Madrid saliesen a la calle a jugarse nada por nosotros.

 

Es más, le diré que, durante años, fui falso autónomo de uno de esos grandes medios, y no recuerdo que ningún veterano, de esos de los grandes salarios, me echase un cable.

 

Ahora, cuando yo ya soy veterano, cuando este noviembre voy a cumplir 45 años y 20 años de ejercicio profesional, recuerdo mis tiempos de novato, las reuniones de las asociaciones de la prensa a las que pertenecido y aún pertenezco, las asambleas de los sindicatos a los que me afilié y a los que sigo afiliado, las movilizaciones en las que participé y en las que aún estoy dispuesto a participar y me pregunto: ¿dónde estaban los veteranos de las grandes capitales?

 

Y la respuesta es simple: encerrados en su torre de marfil, viendo la escabechina desde la capital, a lo sumo vertiendo alguna lágrima de cocodrilo cuando a los demás nos masacraban. Como si la cosa no fuese con ellos, como si las grandes capitales fuesen inmunes a los bajos salarios, a las malas condiciones, a los EREs y despidos, como si todo eso fuese sólo propio de las provincias.

 

Ahora, llegan las vacas flacas para todos, incluso donde parecía imposible. ¿Y nos tiramos de los pelos? En muchos medios grandes, era un secreto a voces que había dos redacciones, la ‘A’ y la ‘B’. Una, la de los veteranos, con salarios y condiciones dignas; la otra, llena de becarios, contratos por obra y servicio y falsos autónomos. Y eso, señor Aparicio, lo han consentido los mismos veteranos que ahora salen por la puerta; ahora, se dan cuenta de que la cosa sí iba con ellos. Pero ahora es tarde, muy tarde.

 

No nos engañemos, señor Aparicio. El principal problema del colectivo de los trabajadores de los medios es que no existe. Somos, hemos sido, una amalgama de individualidades, más o menos brillantes, pero no existimos como colectivo, como grupo y ahora, uno por uno, nos están dando la papela del despido sin que podamos hacer casi nada, porque se lo hemos puesto a puro huevo, literalmente.


Pide usted explicaciones a la FAPE, a la APM, a los sindicatos. Pide usted en vano, porque nadie se atreve a decir en voz alta lo que todos admitimos a la hora del café. Nadie, absolutamente nadie en este sector, desde el más encumbrado de los editores a la señora de la limpieza, pasando por todos los demás, tiene garantizado que dentro de uno, tres o cinco años vaya a seguir en esto. Incluyendo, cómo no, quien le está escribiendo estas líneas.


La única esperanza que me queda, señor Aparicio, es que el cataclismo que se avecina sea tan rotundo, tan devastador, que los que queden puedan partir de cero de nuevo, aprendiendo de los errores del pasado.


Por mi parte, pienso seguir dando guerra hasta que, también a mi, me toque recoger la papela de despido. Aunque sólo sea por tener la ilusión, la vana esperanza de que alguien recoja el testigo de los pocos ingenuos que sí nos lo hemos tomado en serio y llevábamos años advirtiendo, como Casandra, de la que se avecinaba, sin que nadie nos hiciese ni puñetero caso.

 

En definitiva, que hace usted muy bien en clamar contra la ceguera de los editores, contra la ignorancia de los gestores, contra las presiones del poder y la impotencia de quienes deberían hacer algo más para defendernos. Pero también hay que clamar contra nuestra propia ceguera, contra nuestra propia ignorancia, contra nuestra propia impotencia. Contra nuestra propia insolidaridad.

 

Porque nos lo hemos buscado.

 

Emilio Fernández Castro
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Comentarios  

 
#10 puesvaya 29-10-2010 19:24
Lo que funciona es el amiguismo, la conspiración, el trepismo, el enchufismo y la explotación. Somos un país segundomundista y lo seguiremos siendo por mucho tiempo. Toca emigrar o jugársela con tu propia empresa amiguetes.
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#9 Rubén 19-10-2010 19:17
Es una lástima, pero es el signo de los tiempos que nos ha tocado vivir. Creo en el trabajo bien hecho y creo, también, que ese trabajo bien hecho debe tener una remuneración adecuada. Ahora bien, ¿qué motivación va a tener un becario recién salido de la facultad que trabaja ocho o diez horas diarias a cambio de 300 o 400 euros al mes? ¿Cómo se va a motivar si ve que a los becarios que le precedieron los largaron a la calle sin miramientos y con una mano delante y otra detrás?
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#8 Viviana 19-10-2010 16:57
No te conozco, y no me conoces. Pero necesito expresarte mi admiración y mi respeto porque es la primera vez, sí, la primera, en 20 años de oficio, que "escucho" a alguien decir tantas verdades juntas, de un modo tan preciso y contundente.
Suscribo cada párrafo y cada oración. Pero el mérito es todo tuyo.
Espero que esta carta se lea en muchas redacciones, y espabile a mucha gente.
Gracias.
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#7 lorena 19-10-2010 08:25
Emilio ¡¡¡enhorabuena!!!!! lo que has comentado se puede trasladar a la televisión, es el sector del que vengo, donde los profesionales que trabajamos para los informativos de televisiones nacionales en las comunidades autónomas estamos subcontratados desde hace años a productoras como Videoreport, Lavinia, CBM, etc, en las que no nos tratan con respeto ni con la profesionalidad que nos merecemos después de estar años siendo polivalentes, haciendo más de lo que hacen nuestros compañeros de Madrid y encima, cuando viene un jefe te da una carta y te dice "Eres prescindible" ninguno de Madrid se mueve, porque no le interesas para nada, porque para ellos tú eres un número. Y para las productoras eres el objeto con el que conseguir dinero hasta que ya no eres rentable. Así que si cortan cabezas de los peces gordos... hasta que se ha llegado a esto hemos caído muchos de lo que llamas redacción "B". Y a ver si se acaba con la subcontratación y la explotación de estas productoras de televisión
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#6 PALOMA 19-10-2010 06:09
Muchas gracias, Emilio, por tu carta. Yo también estoy completamente de acuerdo contigo. Llevamos muchos años de precariedad sin ser capaces de hacer nada como colectivo. Recuerdo algunas iniciativas, algunos sindicatos que se crearon especificamente para los periodistas porque desconfiabamos de los de siempre. Y resulta que todos son igual de poco efectivos, porque no hay sindicato que pueda hacer nada si los afectados no nos implicamos. Reclamar a otros lo que no hacemos nosotros, puede que desahogue, pero útil no es. Tenemos lo que nos merecemos, nadie -sindicato, asociación, o lo que sea- vendrá a resolver nuestros problemas. Nos inunda la precariedad y la información que se hace tiene de información más bien poco. Puede que todavía estemos a tiempo. Gracias Emilio.
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#5 JOSE LUIS 18-10-2010 22:42
pocas profesiones mas insolidarias como la nuestra, es una verguenza. Nos quejamos de los becarios, falsos autonomos, etc. pero, coño, si en EFE, por ej, pretenden cobrar por aprender a editar noticias audiov¡suales, cuando por picar papelas (notas propagandisticas de prensa, versus gab comunicacion) se llevan soldadas de casi 3000 pavos mensuales. Los becarios y autonomos, reciben formacion multimedia en las nuevas facultades, cosa que los periodistas cuarentones ignoramos. Los sindicatos y asoc prensa son sectarios. ok
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#4 Julio Quesada 18-10-2010 18:57
Tienes toda la razón con respecto a lo que está pasando con el periodismo en la periferia. Un ejemplo es Editorial Prensa Ibérica, que está poniendo en la calle a periodistas que fueron fieles a una cabecera y se dejaron la piel casi las 24 horas del día, como ha ocurrido en los medios 'Levante' de Valencia, 'Información' de Alicante o 'La Provincia' de Las Palmas de Gran Canaria. Lo curioso es que estos medios, al prescindir de la veteranía y el conocimiento de la profesión, ha bajado la difusión en torno al 30 y hasta el 40% en los últimos dos años. Y el propietario del grupo, Javier Moll de Miguel, se plantea ahora si el remedio fue peor que la enfermedad.
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#3 Javi 18-10-2010 17:55
Añado, aunque poco más queda por decir, que sí que nos veremos en unos años los que estamos creando las nuevas maneras de informar. El periodismo con la información que la gente quiere leer (sí, leer, hay mucha gente que quiere leer) y que no seguirá encumbrando a estos que todavía siguen en sus torres de marfil decidiendo la agenda. Porque la nueva agenda hace mucho tiempo que ellos no la deciden, porque si al menos tuviesen la visión para hacerlo, no llevarían a las empresas en las que trabajan a la bancarrota.
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#2 Lorenzo 18-10-2010 14:22
Tenéis toda la razón. Pocos colectivos, por no decir ninguno, es más insolidario entre sí que el periodístico. Y no solo en el sentido que explica y muy bien Javier San Martín, sino también dentro de los propios medios. El caso de Vocento, sobre el que Pedro Aparicio se queda corto, es un ejemplo vergonzante.
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#1 Javier San Martín 18-10-2010 12:10
Emilio:
Lo has clavao. No hace falta decir nada más. Excepto tal vez que esos sindicatos a los que sigues afiliado, que si son ya un colectivo, y donde existe el colectivo de medios de comunicación, tampoco han hecho nada, o cuando lo hacen es a favor de la empresa. Y por tópico que suene ha sido así en mi caso. Reivindicar lo nuestro cuando desde la facultad salen autenticos borregos sin cultura es mas que dificil, imposible. Espero que sigas muchos años mas en los medios porque a otros nos han cortado las alas antes de los 45.

Gracias por tu comentario.
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