La ley dice que desde hace quince días no debería existir ninguna televisión local emitiendo en analógico. Una disposición drástica que como todos podemos comprobar no se ha cumplido. La luz de alarma la daba El País la semana pasada, sobre una situación en que las teles privadas culpan directamente a las diferentes Administraciones autonómicas por no entregar las condiciones mínimas. Concesiones pendientes y delimitaciones que no se han definido son sólo algunos de los problemas que se han detectado.
La normativa concerniente a TDT local indica que las únicas emisoras de televisión digital terrestre de ámbito local habilitadas para efectuar sus emisiones con tecnología analógica, y únicamente hasta el 31 de diciembre de 2007, son aquéllas que disponen de una concesión otorgada con fecha anterior al 15 de junio de 2005 y que hubiesen venido realizado esas emisiones analógicas con anterioridad al 1 de enero de 1995. De esta manera, desde el 1 de enero de 2008 esas emisiones han pasado a ser también ilegales.
El objetivo del Ejecutivo con esta normativa era doble. Por un lado, hacer un ensayo antes del apagón generalizado de 2010 y por otro limpiar todo el espectro radioeléctrico de multitud de cadenas locales piratas. Ninguno de estos dos objetivos se ha cumplido quince días después del plazo definitivo y en estos momentos, varios centenares de TV locales con licencia siguen emitiendo en analógico, otras tantas con licencia sólo en digital ni siquiera han salido al aire y lo que es peor, las piratas y las que no tienen licencia TDT no han interrumpido su programación.
¿Qué ha pasado? La Asociación Española de Televisiones Privadas Autonómicas y Locales (ASODAL) ha señalado que en muchos casos, el apagón local no ha sido posible por la inactividad de los poderes públicos implicados. ‘En este sentido debe recordarse que la ley de televisión local imponía el 31 de diciembre de 2005 como fecha límite para que las concesiones de gestión indirecta del servicio estuvieran adjudicadas por las Comunidades Autónomas. Lamentablemente, no todos gobiernos regionales han cumplido con esta obligación. En los ámbitos territoriales de esas administraciones, al no existir adjudicación de concesiones ni, por tanto, de frecuencias, las emisoras, lógicamente, han de continuar emitiendo bajo el sistema analógico'.
Hay comunidades como Castilla y León y Castilla-La Mancha que no han resuelto los concursos, mientras que Extremadura y Andalucía ni siquiera los han convocado. Otras fuentes del sector, señalan que el error precisamente ha sido intentar matar dos pájaros de un tiro. Y es que la puesta en marcha de un nuevo sistema de emisión como la TDT es lo suficientemente complicado para intentar combinarlo con la limpieza del espectro radioeléctrico. El ejemplo más claro al respecto lo tenemos en el tema de la Radio, donde vemos que en la mayoría de las comunidades esta limpieza ha fracasado, y sin transición digital.
Curiosamente El País abría la caja de los truenos el pasado nueve de enero denunciando la situación y revelando la opinión de algunas asociaciones del sector. Lo que no contaba el diario de Prisa era que uno de sus pilares de la tele local (Localia Madrid) es una de las emisoras que debería haber cerrado hace más de seis meses, después de no haber sido considerada en el reparto de teles locales en la Comunidad de Madrid. Después de muchos recursos judiciales, la cadena de Prisa debía bajar el telón este enero, pero esto todavía no se produce.
De momento, las administraciones prefieren callar y las teles locales esperan el mejor momento para realizar la transición. Una calma implícita que de momento favorece a todo el mundo.
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